4 febrero, 2014 0

Hoy es un día histórico para las redes sociales: se cumplen diez años desde el lanzamiento de Facebook, la red social más exitosa hasta la fecha. Lejos queda aquel «The Facebook» montado por Mark Zuckerberg para mantener en contacto a su comunidad más cercana. De ahí a la explosión de usuarios con los cerca de mil millones de usuarios registrados que día a día se conectan para ver qué comparten sus amigos y qué hay de nuevo en sus suscripciones. Una década en la que todo ha cambiado mucho pero, ¿realmente aprendemos? Analicemos diez errores habituales.

No hay nada nuevo si decimos que Facebook es la red social por excelencia, al ser la más utilizada por los internautas y un buen canal de comunicación entre empresas y público potencial. En esta década ha habido de todo, desde ampliaciones de herramientas y utilidades hasta campañas de marketing más o menos sonadas. Las tendencias y hábitos continuarán cambiando a la par que se modificarán las franjas de edad y un aumento o disminución de usuarios. Es inevitable y, por mucho que pueda perder o no usuarios Facebook, las redes sociales seguirán estando ahí quizás con otro nombre o más especializadas.
Sin embargo, por mucho que cambie el panorama, hay errores que se repiten continuamente. Como son 10 años los celebrados, veamos diez ejemplos con los que nos hemos encontrado recientemente:
Crear un perfil de usuario en Facebook para una empresa como si se tratase de una página. Y no hace falta repetir cuáles son los inconvenientes que esto plantea.
Actualizar «cuando me acuerdo» o «tengo tiempo», que a menudo acaba derivando en publicar por la noche, un fin de semana o, tarde o temprano cayendo en el olvido.
«Yo vengo aquí a hablar de mi libro». Cierto, la página web es de tu negocio, pero no todo se basa en vender, vender y vender, sino que hay que crear comunidad, afianzar a tu público, darte a conocer y, por último, saber vender.
No mantener las formas ni una línea clara de publicaciones. Y no hablamos solamente de aquellas páginas profesionales en las que sus administradores acaban desahogándose tarde o temprano de las reformas políticas o noticias más o menos sensacionalistas con las que nos bombardean por la televisión, sino también aquellas que no saben muy bien cómo crear una imagen de marca. Uno de los ejemplos más claros es el de una empresa de alquiler de chófers 24 horas que publicó una amplia galería de fotos con sus empleados en una discoteca disfrutando de una buena copa. ¿Son las personas con las que vamos contar cuando queramos?
Las faltas de ortografía ya son un clásico, e incluso aún hay quien se empeña en hablar con abreviaturas.
Parrafadas infumbles de texto, fotografías pixeladas o con la marca de agua de Fotolia. ¿De verdad vamos a generar confianza así?
Tener tres o cuatro páginas, un perfil de usuario y un grupo con nombres similares y sin saber muy bien para qué. Ante todo, intenta unificar en una misma página, es mejor concentrar todos nuestros esfuerzos en una fan page que dispersarlas en varias sin necesidad.
No responder a las preguntas de los usuarios. Hay tantas y tantas páginas que actualizan contenido pero no conversan ni atienden a las preguntas de sus fans que dificilmente labrarán una buena reputación. Aquí podemos incluir contestar tarde o con malos modales.
No saber muy bien a quién queremos llegar ni quién es exactamente nuestro público objetivo. Si tenemos un negocio de venta de productos para cazadores y solo vendemos en nuestra comarca, ¿para qué queremos llegar a usuarios de la otra punta del país si no podemos satisfacer la demanda?
Vincular Facebook con Twitter para que publique automáticamente en ambos perfiles. Así nos encontramos con tuits sin mucho sentido y cortados, o post en Facebook que pueden quejar cojos.
Y tú, ¿eres de los que cometes estos errores? ¿Podrías aportar alguno más?

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