8 octubre, 2015 0

Nunca nos cansamos de decirlo: un Blog es la mejor forma para dar a conocer nuestra marca, nuestros productos, generar branding y conseguir tráfico hacia nuestro sitio web. Mejora el posicionamiento, favorece el diálogo y la viralidad de las publicaciones y, además, ganamos reputación al demostrar que sabemos de lo que estamos hablando. Sin embargo, no siempre se traduce ni en visitas ni en ventas y, es en ese momento cuando nos preguntamos, ¿qué puede estar fallando?

Un interesante post en Social Media Today de Belén Cusi recoge diez motivos por los cuales tu pequeña empresa no está consiguiendo los objetivos que se planteó, ¿reconoces a alguno en especial?:
1.- Escribir para una audiencia equivocada. ¿Utilizas términos demasiado específicos? ¿Un lenguaje difícil de entender? Si vendes a usuarios de a pie de calle, no intentes vender a alguien de tu sector. Haz que tus escritos sean sencillos de entender, utiliza un lenguaje llano y, en caso de tener que recurrir a un término más específico, recuerda explicar bien qué significa.
2.- ¿Escribes mal o descuidado? Falta de sintaxis, gramaticales o faltas de ortografía dan una imagen muy pobre de nuestro negocio. Saber escribir no nos convierte necesariamente en escritores. Organiza bien la estructura de tu texto, piensa qué quieres contar, cómo lo vas a hacer y, después, escríbelo sin faltas. Un repaso antes de publicar puede salvar algunos fallos involuntarios.
3.- ¿Eres inconsistente? Publicar esporádicamente, sin un día fijo ni una constancia da sensación de poca seriedad a tus lectores. Establece un calendario editorial donde recojas cuáles son los días de actualización y de qué temática. Anota ideas para futuras publicaciones y atiende a la demanda de los consumidores para satisfacer sus inquietudes.
4.- ¿Aburres a tu audiencia? Añade imágenes, videos, audios, presentaciones,… para aligerar el peso de los textos. Mira qué hace la competencia y por qué tiene éxito. ¿Tu lenguaje es demasiado aburrido y técnico? Apuesta por la curiosidad, el entretenimiento y la utilidad. Y todo, en un lenguaje ameno y fácil de entender.
5.- No tener muy clara la finalidad del blog. Escribir por escribir no ayuda a nada. Siéntate y tómate media horas para reflexionar sobre qué finalidad va a tener tu blog, quién eres y cuál es tu empresa, qué quieres transmitir y cómo lo vas a transmitir. Unas ligeras anotaciones e ideas te permitirán ponerte en marcha y trasladar esa seguridad a tus visitas. Después, ya tendrás tiempo de redefinir tu estrategia y medir los resultados.
6.- No tener presencia en las redes sociales. Esto incluye el tener un perfil y no actualizarlo con regularidad. Crea una página en Facebook, un perfil en Twitter y una cuenta en LinkedIn y actualízalos con regularidad. Añade los logotipos, la imagen corporativa y el nombre de tu empresa. Publica post destinados a tu público objetivo, comparte las actualizaciones de tu blog, invita al debate, dialoga, sé tu mismo y no abuses de las llamadas a la acción. Un Community Manager interno, freelance o de una agencia sabrá llevar bien este trabajo.
7.- Preocuparse más por las métricas que por la calidad. Una obsesiva fjiación por las métricas, estadísticas y fans puede hacer mermar nuestra calidad. Publicar dos veces al día no quiere decir que aumente más calidad, quizás un post cada dos días sí lo sea. A menudo, conectar con cinco seguidores muy fieles es mejor que tener 500 poco participativos. Interactúa con tus seguidores, crea un sentimiento de comunidad y atiende sus peticiones. Los seguidores y las visitas irán llegando solas.
8.- No usar enlaces que te favorezcan dentro de tus posts. Una vez que has conseguido que un usuario visite tu post, evita que tras leerlo se marche de tu web. Si ya tienes contenido anterior en el blog o hay una parte de tu sitio web que responde al planteamiento que has escrito, enlázalo. Al usuario que te visita le servirá de ayuda para encontrar información adicional que le puede ser de utilidad e, indirectamente, puedes captar a un potencial cliente.
9.- Centrarse demasiado en la autopromoción. ¿Quién se hace seguidor de un blog donde solamente se intenta vender algo directamente? Preocúpate por hablar de las ventajas de tus servicios y productos, explica aquello que sea difícil de vender, cuenta las novedades y curiosidades de tu sector,… Lo primero es ayudar, escuchar y hablar, después vendrán los clientes.
10.- No preocuparse demasiado por el diseño. Un blog poco usable, difícilmente legible o anticuado estéticamente no solo genera rechazo en tus visitas, sino que ofrece una imagen poco profesional de tu empresa. Mira qué están haciendo otros blogs que admiras y no dudes en contactar con un profesional para que te asesore.
¿Te identificas con alguno de los puntos de este decálogo? ¡Aún estás a tiempo de ponerle remedio!

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