6 diciembre, 2016 0

En nuestro anterior artículo sobre marketing online, hablábamos de las características que Internet presenta como medio de comunicación y como canal para plantear estrategias de marketing.

El marketing online es rico en posibilidades  y por lo tanto complejo. Existen un montón de herramientas  que nos permiten realizar acciones encaminadas a ejecutar estrategias diferentes e incluso contrarias. Si queremos conseguir resultados positivos debemos tener muy claro en primer lugar qué queremos conseguir. A partir de ahí, siguiendo una metodología adecuada, podremos determinar la forma en la que lograr nuestros objetivos a través de una selección de las mejores herramientas. Pero es muy importante saber lo que queremos conseguir porque si no, difícilmente conseguiremos resultados.

Si vamos a realizar una campaña de publicidad en Internet tenemos que preguntarnos qué queremos conseguir con nuestros anuncios. Podemos responder de 4 maneras diferentes. Cada una de ellas se corresponde con una estrategia distinta. Veámoslas:

Branding: si queremos reforzar o dar a conocer nuestra marca, un producto o servicio, tenemos que conseguir que nuestros anuncios se vean lo máximo posible, es decir, que reciban un mayor número de impresiones a un coste bajo. Esto es bueno si queremos que los usuarios nos tengan en mente cuando vayan a tomar una decisión de compra. También se trata de conseguir brand awareness o reconocimiento de marca y así les sea fácil asociar un producto con la marca que lo representa.

Las fechas previas a Navidad, San Valentín, el Día de las Madres, etc. son un buen momento para realizar una campaña de branding. Así, si el consumidor desea hacer un regalo, puede acordarse de tus productos si está indeciso.

Tráfico: no pretendemos quedarnos en la mente del potencial cliente, sino que deseamos ir más allá y que entre en nuestra página para conocer mejor nuestro producto. En este caso necesitamos que nuestras creatividades generen tal interés que el usuario vaya a nuestra página.

Solicitudes-Ventas: necesitamos que el cliente actúe. Nos vamos a plantear qué acción queremos que realice el usuario. Puede ser una compra, una suscripción, rellenar un formulario, etc. Necesitamos que el usuario se implique para que sea considerado un cliente potencial. A veces las empresas lanzan ofertas agresivas, con las que pierden dinero, pero con el objetivo de captar clientes para fidelizarlos en un futuro.

Rentabilidad: queremos que los gastos de la campaña nos provoquen un retorno directo de la inversión, es decir, conseguir ventas directas. Este tipo de campaña es ideal si tenemos pocas posibilidades de fidelizar al cliente o porque nos hemos planteado objetivos de ganancias a corto plazo.

¿Cuál es la estrategia que vamos a implantar? Depende del plazo en el que se espera obtener el retorno. Está claro que en última instancia lo que cualquier empresa desea es conseguir rentabilidad. Todas las estrategias nos llevan al mismo destino aunque por diferente camino. La seguridad de recuperar lo invertido es directa al plazo en el que esperamos que se produzca. Por ejemplo, cuando hemos conseguido que un usuario se registre es difícil saber si acabará comprando o no.  Ejecutar acciones para conseguir mejores resultados en un plazo más corto de tiempo resulta más complicado.

En resumidas cuentas, no existe una estrategia mejor que otra. Todo dependerá de la actividad a la que nos dediquemos, nuestra posición dentro de la cadena de distribución, el tamaño de nuestra empresa, el ciclo de vida del producto o servicio y por supuesto, nuestro presupuesto.

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