5 noviembre, 2015 0

Siempre que estamos tanteando el mercado en busca de un nuevo producto acudimos a internet en busca de precios y características. No hay duda, nuestros hábitos han cambiado y, aunque actualmente miremos más aún cada gasto, buscamos mejor precio pero sin sacrificar la calidad. Saber qué opinan los demás, ver valoraciones, mirar con lupa todas y cada una de las características y, sobre todo, comparar absolutamente todo se vuelve principal para los nuevos consumidores. Luego nos tocará decidir dónde compramos finalmente, si en una u otra tienda online o preferimos acudir directamente a una tienda física porque nos da confianza. Sin embargo, siempre hay unos aspectos clave sobre los que nos fijamos a la hora de decirnos.

Para que una tienda online venda, no solo es necesario que sea usable para cualquier usuario y que la velocidad de carga sea la correcta, sino que debe transmitir confianza. A día de hoy el tiempo manda y una tienda online que tarda en cargar, no es responsive y el proceso de compra es demasiado complicado lo único que provoca es un abandono de visitas a favor de nuestra competencia. Pero no todo se queda ahí, los textos y las fotografías en las descripciones de los productos son fundamentales para dar la máxima información posible a nuestra visita; añadir una forma de contacto -ya sea teléfono o correo eléctronico- para ofrecer soporte o un sello de garantía de calidad te ayudarán a ofrecer confianza a tus potenciales clientes.
Pero, ¿cómo me pueden ayudar las redes sociales? Está claro que el fin de las redes sociales no es solamente vender, pero sí es cierto que ayuda bastante. Unos perfiles bien atendidos y con profesionalidad ayudan a dar a conocer tu e-commerce, conseguir visitas y dar a conocer las últimas incorporaciones, pero también te permiten fidelizar a tus clientes mediante el envío de cupones descuento -ya sean para premiar a quienes ya nos seguían o para captar a nuevos seguidores- y ofrecer un canal de comunicación directo para responder a las dudas de tus posibles compradores. ¿Tanto cuesta preguntar a un usuario que ha tenido alguna incidencia con uno de nuestros productos preguntarles si se solucionó su problema?
Pongámonos en el lado del consumidor y pensemos. ¿Dónde compraríamos antes? ¿En un e-commerce anticuado, con una estructura anticuada y sin redes sociales? ¿O preferiríamos pagar un poco más por el producto en cuestión pero decantarnos por un portal actualizado y que se preocupa por escuchar a sus clientes? Ahí encontraremos la clave y sabremos si realmente lo estamos haciendo bien o no.

Tags: