10 octubre, 2015 0

Los tiempos cambian, los negocios también. De las tarjetas de visita, las llamadas de teléfono y las entrevistas a ciegas hemos pasado a los correos electrónicos, los perfiles en redes sociales y el primer contacto vía online. Después vendrán las relaciones offline pero, de lo que no hay duda, es que las redes sociales e internet han cambiado nuestros hábitos y formas de conectarnos. Si has decidido apostar por las redes sociales para trabajar tu imagen personal o la de tu empresa, debes tener muy claro qué debes y qué no debes hacer si quieres tener éxito.

Más allá de elegir qué red social vas a utilizar para labrar tu reputación y conocer a gente nueva, si Twitter o LinkedIn, o una combinación de ambas, debes conocerlas perfectamente, hacer un plan y marcarte unos objetivos. ¿Qué detalles debemos tener en cuenta? Comencemos por lo que debes hacer:
– Crea un perfil original, añade toda la información sobre ti, la dirección de tu página web o blog (dependiendo de a dónde quieres dirigir el tráfico) e incluye una fotografía tuya de calidad (por favor, evita fotos de graduación, fiestas o de la última boda en la que estuviste). Aquí puedes encontrar algunos consejos sobre cómo crearte un perfil perfecto en Twitter.
– Empieza a crear tu comunidad a partir de tu entorno más cercano: familiares, amigos y compañeros de trabajo. A partir de ahí solo será cuestión de ir añadiendo a clientes actuales, potenciales clientes y personas que podrían ayudarte a desempeñar mejor tu trabajo. Si optas por LinkedIn, aquí tienes algunos consejos.
– Incluye la dirección o el icono de la red social en cuestión en tus tarjetas de visita o vincúlalas entre ellas. Cuidado, no quiere decir que tengas que automatizar lo que publicas en un sitio para que aparezca también en la otra.
– Establece un plan de publicaciones, una línea editorial y unos objetivos. Antes de empezar, piensa. Da igual que sea tu red social personal o la de tu empresa, tener claro qué vamos a publicar, con qué frecuencia y para qué nos ayudará en un futuro a no agobiarnos y conseguir lo que nos queremos proponer. Eso sí, establece metas realistas y que puedan alcanzarse.
– Comparte, crea y difunde contenido que sea interesante para tus contactos. La única forma de conseguir que un contenido sea viral es que lo que contiene sea de calidad, interesante y útil para los usuarios y, sobre todo, la perseverancia. Publicar un post en un blog y no difundirlo por las redes sociales es como tener una mesa sin patas.
– Dialoga con tu comunidad, crea engagement conversando con los usuarios que estás conectado, plantea tus preguntas, responde y ayuda a los demás. Crearás una comunidad fuerte y fiel que se acordará de ti cuando necesiten de tu trabajo. Y, sobre todo, escucha qué dicen los demás sobre tu sector o tu negocio sin olvidar a la competencia. Podrás adelantarte a posibles cambios o riesgos para tomar el camino adecuado antes de que sea demasiado tarde.
– Sé constante. Mantén cierta regularidad en tus redes sociales. Publicar un tuit de vez en cuando te ayudará poco a crear una comunidad grande alrededor tuya, apenas alcanzarás visibilidad y acabarás por abandonar tus perfil al no conseguir lo que te habías planteado.
¿Qué no debes hacer?
– Querer resultados cuanto antes. Registrarte en Twitter y seguir a un considerable número de seguidores desde un primer momento te mostrarán como alguien desesperado por captar gente, una cuenta de spam o, simplemente, que han sido comprados. Sé paciente y aumenta tu comunidad paso a paso.
– Cometer faltas de ortografía, escribir en mayúsculas o no cuidar nuestro lenguaje. Una frase que podría pasar por «normal» en un diálogo en personal puede ser mal recibida por un usuario online al no haber una comunicación visual.
– Convertirse en un spammer. Publica con regularidad, pero no llenes los tablones de los demás de tus mensajes. Espacia tus publicaciones y elige bien. Es mejor lanzar un buen mensaje que diez malos.
– Olvidar agradecer el trabajo de los demás. Si te ayudan, hacen RT o, simplemente menciona, sé agradecido.
– Lanzar mensajes de venta constantemente. No abuses de las constantes llamadas a la compra. Hay una gran diferencia entre «ofrecer» y «vender», de la misma forma que existen diversas maneras de vender.
Y, por último, recuerda que cada empresa y persona es diferente y, por lo tanto, cada una utiliza sus propias técnicas de marketing en función de lo que quieren conseguir y cómo se quieren diferenciar. Que un tipo de comunicación online sea exitosa no quiere decir que si las aplicas también tengas el mismo éxito. Aun así, unos consejos básicos como los anteriores te ayudarán a enfrentarte al mundo del social media. ¿Cuál es tu experiencia? ¿Qué recomendarías a quien se está iniciando?

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